La Asociación de Estafados Española Victifin, que lleva años apoyando a víctimas y luchando contra las estafas financieras, celebra un nuevo golpe contra la delincuencia online. Europol, junto con fuerzas policiales internacionales, ha logrado desmantelar una red de fraude con criptomonedas que había estafado más de 540 millones de dólares a miles de personas en todo el mundo.
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Una operación internacional contra un fraude sin precedentes
El pasado 25 de junio de 2025, Europol anunció la culminación de la llamada Operación Borrelli, en la que fueron arrestados cinco presuntos miembros de una sofisticada red criminal dedicada a estafas de inversión en criptomonedas. La investigación, que comenzó en 2023, ha sido coordinada por la Guardia Civil española, con el apoyo de autoridades de Estonia, Francia y Estados Unidos.
Tres de los arrestos se llevaron a cabo en las Islas Canarias y los otros dos en Madrid. Según Europol, la banda había conseguido defraudar más de 460 millones de euros a unas 5.000 víctimas repartidas por el mundo. Utilizaban un esquema conocido como “romance scam” o “cebo romántico”, en el que los estafadores se ganan la confianza de las víctimas a través de chats amistosos o aplicaciones de citas, para luego convencerlas de invertir en plataformas de criptomonedas fraudulentas.
Una vez captados los fondos, los delincuentes utilizaban técnicas de ingeniería social y plataformas falsas con datos manipulados para mantener la ilusión de que las inversiones eran reales. Después, el dinero se blanqueaba a través de complejas redes bancarias y de criptomonedas, dificultando su rastreo.
Una red global y cruel: trata de personas y explotación
El caso desvelado por Europol no solo es alarmante por las cifras, sino también por la brutalidad de los métodos utilizados para sostener la estafa. Según Amnistía Internacional y otros organismos, muchas de las personas que trabajaban en los llamados “compuestos fraudulentos” en Asia y Oriente Medio habían sido víctimas de trata. Se les prometían trabajos bien remunerados en tecnología o ventas, pero al llegar les confiscaban los pasaportes y los obligaban, bajo amenazas y maltratos, a estafar a otras personas.
En estos centros, dirigidos por mafias transnacionales con base en China, los trabajadores eran forzados a mantener conversaciones con guiones preparados, gestionar cuentas falsas y mover dinero ilícito. Amnistía Internacional documentó casos de trabajo forzoso, tortura, esclavitud y explotación infantil en al menos 53 operaciones fraudulentas identificadas.
El fenómeno ha crecido tanto que ya se han detectado centros de estafa no solo en el sudeste asiático, sino también en Oriente Medio, África Occidental y América Central. INTERPOL asegura que víctimas de hasta 66 países, incluidos de América del Sur y Europa Occidental, han sido explotadas en estos centros desde 2020.
Tecnología y lagunas legales: el desafío de frenar a los ciberdelincuentes
Uno de los mayores retos para las autoridades es la sofisticación tecnológica y la capacidad de adaptación de estas redes. Los delincuentes aprovechan las lagunas legales y la fragmentación normativa internacional para operar con impunidad. Muchos utilizan identidades sintéticas —combinaciones de datos robados y generados con inteligencia artificial— para abrir cuentas bancarias o alquilar accesos a plataformas legítimas.
Además, se apoyan en mulas financieras, personas que sin saberlo ayudan a mover el dinero, y en complejas redes de pasarelas de pago y criptomonedas para “lavar” las ganancias. Informes recientes han revelado incluso que algunos estafadores alquilan cuentas bancarias reales en EE. UU. a través de canales de Telegram para dar apariencia de legalidad a las transacciones.
La colaboración internacional está empezando a dar frutos, como demuestran los arrestos recientes y las iniciativas de plataformas como Meta, que ha eliminado millones de cuentas falsas relacionadas con estos fraudes. Sin embargo, tanto Europol como INTERPOL advierten de que la ciberdelincuencia sigue creciendo y superando a las leyes diseñadas para combatirla.
“El alcance de estos centros de estafa online abarca el mundo y representa un desafío global dinámico y persistente”, declaró Cyril Gout, director ejecutivo interino de servicios policiales de INTERPOL. Por su parte, Victifin ha reiterado la importancia de estar informados y denunciar cualquier sospecha de estafa para ayudar a las autoridades en su trabajo.




