La Fiscalía pone el foco en los bancos ante el aumento de las ciberestafas: solo se recuperó el 4,88% del dinero robado
Hay un dato que debería hacernos reflexionar seriamente sobre cómo estamos combatiendo el fraude financiero en España.
En 2025, las estafas denunciadas ante la Guardia Civil en Salamanca provocaron pérdidas de 2.992.757 euros.
¿Cuánto consiguió recuperarse?
146.066 euros.
Apenas un 4,88%.
La Fiscalía de Salamanca acaba de reclamar precisamente algo que desde Victifin consideramos fundamental: más barreras en el sistema bancario y mayor rapidez para bloquear las cuentas utilizadas para recibir dinero procedente de fraudes.
Según la memoria anual de la Fiscalía, recogida por La Gaceta de Salamanca, cada semana llegan aproximadamente doce nuevos delitos informáticos a los juzgados de la provincia.
Diez de ellos son ciberestafas.
El problema ya no puede abordarse exclusivamente diciéndole al ciudadano:
“Tenga cuidado y no pulse enlaces”.
La prevención también debe producirse dentro del propio sistema financiero.
Casi tres millones robados y menos del 5% recuperado
Las cifras son contundentes.
Solo contabilizando las estafas denunciadas ante la Guardia Civil durante 2025:
Dinero sustraído: 2.992.757 €
Dinero recuperado: 146.066 €
Porcentaje recuperado: 4,88%
Eso significa que más del 95% del dinero no había sido recuperado según los datos recogidos en la memoria.
Y esta cifra ayuda a comprender algo que Victifin explica constantemente a las víctimas:
en una estafa, el tiempo es determinante.
Cuanto más tarda en detectarse, denunciarse, rastrearse y bloquearse una operación, más oportunidades existen para que el dinero salga de la primera cuenta receptora y continúe circulando.
La Fiscalía pide a los bancos bloquear las cuentas cuanto antes
Esta es probablemente una de las partes más importantes de la memoria.
La Fiscalía solicita a las entidades financieras que faciliten el bloqueo cautelar de las cuentas desde el primer requerimiento policial o tan pronto como se detecte actividad fraudulenta.
El objetivo es evidente:
impedir que el dinero continúe moviéndose.
La Fiscalía reconoce que muchas entidades ya colaboran en este sentido, pero considera que todavía existe margen de mejora.
Desde Victifin compartimos la importancia de esta cuestión.
Cuando una víctima denuncia rápidamente y proporciona la cuenta receptora, cada minuto puede resultar relevante.
El dinero no permanece esperando en la cuenta receptora
Una de las ideas equivocadas más frecuentes es pensar que, después de realizar una transferencia fraudulenta, el dinero permanecerá tranquilamente en aquella cuenta.
Las redes de fraude saben que las operaciones pueden ser denunciadas.
Por eso necesitan mover los fondos.
Una transferencia puede llegar a una cuenta y posteriormente ser enviada a otras.
Puede fraccionarse.
Puede terminar en manos de intermediarios.
Puede utilizarse para adquirir criptoactivos.
Cuando finalmente se identifica el recorrido, el dinero puede haber atravesado diferentes cuentas y jurisdicciones.
Por eso bloquear la primera cuenta receptora con rapidez puede marcar una diferencia enorme.
Las “mulas” vuelven a aparecer
La Fiscalía de Salamanca señala también uno de los principales problemas existentes en las investigaciones de fraude.
Muchas de las personas finalmente investigadas o juzgadas son mulas bancarias.
Es decir, personas que permiten utilizar sus cuentas para recibir y posteriormente mover dinero.
Según recoge la memoria, estos individuos pueden situarse en una posición de lo que la Fiscalía denomina “ignorancia deliberada”, facilitando la salida de las cantidades obtenidas fraudulentamente a cambio de pequeñas cantidades.
Mientras tanto, los verdaderos responsables pueden permanecer ocultos.
Esto explica por qué detener al titular de una cuenta receptora no significa necesariamente haber localizado al responsable principal de la estafa.
El dinero de la víctima pasa de una persona a otra
La mula puede proporcionar:
una cuenta bancaria, una tarjeta, acceso a banca electrónica o algún otro mecanismo para mover los fondos.
A cambio recibe una comisión.
El problema es que está introduciendo una capa adicional entre la víctima y quienes controlan realmente la operación.
Y cuanto más larga sea esa cadena, más difícil resulta seguir el dinero.
Por eso desde Victifin insistimos:
no prestes nunca tu cuenta bancaria para recibir dinero de desconocidos.
Aunque te prometan una comisión simplemente por recibir y reenviar una transferencia.
Puedes estar participando en el movimiento de dinero procedente de una estafa.
Smishing y vishing siguen disparándose
La Fiscalía también alerta del crecimiento de dos modalidades que vemos diariamente:
smishing y vishing.
El smishing utiliza mensajes de texto o comunicaciones similares para conducir a la víctima hacia enlaces fraudulentos.
El vishing utiliza llamadas telefónicas.
Y cada vez resulta más difícil distinguir una comunicación real de una fraudulenta.
Los delincuentes pueden presentarse como:
tu banco, su departamento de seguridad, un organismo público o cualquier otra entidad capaz de generar confianza.
El objetivo puede ser conseguir claves, códigos, datos de tarjetas o directamente convencer a la víctima para que realice una transferencia.
“Estamos llamando del departamento de fraude de su banco”
Este tipo de llamada funciona porque utiliza dos elementos psicológicos extremadamente poderosos:
autoridad y urgencia.
“Están intentando entrar en su cuenta”.
“Tenemos que bloquear una transferencia”.
“Necesitamos verificar su identidad”.
“Su dinero está en peligro”.
La víctima cree que está colaborando con su banco para detener una estafa.
Cuando en realidad puede estar ayudando al delincuente a completarla.
Por eso, ante cualquier llamada inesperada relacionada con tu dinero, una de las medidas más eficaces sigue siendo extremadamente sencilla:
cuelga y llama tú al banco utilizando exclusivamente su número oficial.
La Fiscalía también reclama más barreras para las tarjetas
La memoria pone el foco en otro problema.
La búsqueda de comodidad y rapidez en los pagos ha reducido determinadas fricciones de seguridad.
Según señala la Fiscalía, en muchas operaciones no se exige PIN, firma o identificación del titular.
Y advierte de que, una vez que un delincuente consigue una tarjeta, puede encontrar pocas barreras para utilizarla.
Por eso reclama a las entidades financieras mecanismos adicionales de control.
Este debate es importante.
La experiencia de usuario debe ser sencilla.
Pero la sencillez no puede conseguirse eliminando controles hasta el punto de facilitar el uso fraudulento de un medio de pago.
533 estafas informáticas en un solo año
La dimensión del problema se observa también en las estadísticas generales.
Durante 2025 llegaron a la Fiscalía de Salamanca 639 atestados por delitos informáticos procedentes de Policía Nacional y Guardia Civil.
Representaron un incremento del 8,7% respecto a los 588 del año anterior.
De esos 639 casos:
533 fueron estafas.
Es decir, aproximadamente el 83,4% de los delitos informáticos contabilizados correspondían a fraudes.
Las estafas aumentaron además un 7,9% respecto a 2024.
No estamos hablando de un fenómeno marginal.
No podemos depositar toda la responsabilidad en la víctima
Desde Victifin consideramos especialmente importante este debate.
Por supuesto que necesitamos educación financiera.
Tenemos que aprender a detectar enlaces falsos.
No debemos entregar códigos.
Tenemos que verificar las llamadas.
Pero existe un límite evidente a la estrategia de prevención basada exclusivamente en decir:
“El usuario debería haberse dado cuenta”.
Las organizaciones criminales utilizan ingeniería social cada vez más sofisticada.
Suplantan números.
Imitan páginas bancarias.
Conocen información personal.
Utilizan SMS.
Manipulan emocionalmente.
Y actúan de forma organizada.
La seguridad debe existir también después de que la víctima cometa el error.
Los bancos ocupan una posición fundamental para detener el dinero
Una entidad financiera dispone de información que la víctima no tiene.
Puede detectar determinadas operaciones anómalas.
Puede identificar cuentas que comienzan a recibir múltiples transferencias.
Puede aplicar mecanismos de prevención del fraude.
Y, cuando existe una denuncia y un requerimiento policial, puede colaborar para intentar impedir que los fondos continúen moviéndose.
Precisamente por eso resulta tan importante la petición realizada por la Fiscalía de Salamanca:
facilitar el bloqueo cautelar desde el primer requerimiento policial o desde que se detecte la actividad fraudulenta.
El 4,88% demuestra por qué las primeras horas son fundamentales
Cuando una víctima contacta con Victifin después de una transferencia fraudulenta, una de nuestras primeras recomendaciones es actuar.
No mañana.
No después de esperar a ver si el supuesto asesor responde.
Ahora.
Contacta inmediatamente con tu banco.
Comunica el fraude.
Solicita que intenten detener o recuperar la operación.
Denuncia.
Entrega la cuenta receptora y los justificantes.
Conserva todos los mensajes.
Cuanto antes pueda identificarse y bloquearse el recorrido del dinero, mayores serán las posibilidades de evitar que continúe circulando.
Eso no garantiza recuperarlo.
Pero esperar puede reducir todavía más las posibilidades.
Necesitamos prevención antes, durante y después de la estafa
Combatir eficazmente el fraude exige actuar en toda la cadena.
Antes: impedir que los anuncios, SMS, llamadas y páginas fraudulentas lleguen a las víctimas.
Durante: detectar operaciones anómalas y establecer controles proporcionados.
Después: reaccionar inmediatamente, bloquear fondos cuando legalmente corresponda, seguir el dinero e identificar las redes utilizadas para moverlo.
Si únicamente actuamos cuando el dinero ha atravesado varias cuentas y posiblemente ha terminado en otra jurisdicción, llegamos demasiado tarde.
Desde Victifin llevamos tiempo reclamando que se siga el dinero
Una ciberestafa no termina cuando la víctima pulsa “transferir”.
Ahí empieza otra parte de la investigación.
¿Quién recibió el dinero?
¿Cuánto tiempo permaneció en esa cuenta?
¿Dónde fue después?
¿Existían movimientos anteriores similares?
¿La cuenta había recibido dinero de otras víctimas?
¿Se activaron mecanismos de detección?
¿Cuándo recibió el banco la primera comunicación de fraude?
¿Cuándo se bloqueó la cuenta?
Estas preguntas son esenciales.
Casi tres millones perdidos y 146.066 euros recuperados: las cifras hablan por sí solas
La memoria de la Fiscalía de Salamanca nos deja una conclusión especialmente preocupante.
De los 2.992.757 euros sustraídos en las estafas denunciadas ante la Guardia Civil en 2025, únicamente se recuperaron 146.066 euros.
El 4,88%.
Más del 95% permanecía sin recuperar según esas cifras.
Por eso la petición de la Fiscalía a las entidades financieras merece atención.
Necesitamos víctimas informadas, policías especializados y fiscales capaces de investigar estas estructuras.
Pero también necesitamos un sistema bancario capaz de reaccionar con enorme rapidez cuando el dinero procedente de una estafa comienza a circular.
Porque cuando hablamos de fraude financiero hay una realidad que desde Victifin conocemos perfectamente:
detectar al estafador es importante, pero detener el dinero antes de que desaparezca puede ser decisivo.






