De los macrorrecintos de ciberesclavitud en Asia a la tutela del Tesoro español: el imperio oculto de Chen Zhi acorrala a Tabacalera
Lo que comenzó como una investigación internacional contra las redes de ciberdelincuencia y el fraude masivo en el Sudeste Asiático ha terminado por golpear de lleno a una de las marcas más emblemáticas de la historia mercantil en España. Tabacalera, S.L., la distribuidora del mercado de puros más importante del país y tenedora del 50% de la firma cubana Habanos S.A., se encuentra con sus cuentas bancarias congeladas y bajo la estrecha supervisión del Ministerio de Economía.
El motivo de este bloqueo no reside en la operativa de la empresa española, sino en la identidad de su dueño en la sombra: el magnate camboyano de origen chino Chen Zhi, hoy encarcelado en China y señalado por organismos internacionales como uno de los arquitectos de las mayores tramas globales de ciberfraude financiero.
La sombra tras las estafas en WhatsApp y Telegram
Chen Zhi, fundador del conglomerado Prince Holding Group, construyó en la última década un entramado financiero e inmobiliario multimillonario con sede operativa en Camboya. Sin embargo, informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y sanciones del Departamento del Tesoro de EE. UU. vincularon la fortuna del magnate con el funcionamiento de los denominados scam compounds.
Estos grandes recintos fortificados en Asia funcionan como auténticas fábricas de ciberdelitos donde miles de personas, en muchos casos víctimas de trata e ingeniería social, son forzadas a ejecutar estafas a escala planetaria:
-
Falsos grupos de inversión: Dinámicas de captación masiva en WhatsApp y Telegram donde perfiles falsos simulan rentabilidades exorbitantes en criptomonedas o fórex para engañar a pequeños ahorradores.
-
Esquemas de Pig Butchering: Técnicas avanzadas de manipulación psicológica encaminadas a ganarse la confianza de la víctima antes de conducirla a plataformas de trading manipuladas.
La adquisición encubierta de Tabacalera
Para canalizar e integrar las ingentes sumas de dinero procedentes de estas actividades ilícitas, las redes vinculadas a Chen Zhi desplegaron una compleja ingeniería de blanqueo de capitales mediante sociedades pantalla en paraísos fiscales como las Islas Vírgenes Británicas.
Fue a través de esta estructura interpuesta —encabezada por el consorcio Allied Cigar Corporation (ACC)— como Chen Zhi adquirió en 2020 de forma opaca el 57,1% del negocio global de puros a la multinacional Imperial Brands. La operación otorgó al magnate el control mayoritario de la histórica Tabacalera, S.L., con sede en Madrid.
Cuentas congeladas y tutela del Tesoro Público
Tras el arresto de Chen Zhi y la emisión de órdenes internacionales de congelación de activos por parte de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, el sistema bancario aplicó de inmediato las normativas antiblanqueo (AML). Las cuentas operativas de Tabacalera en España quedaron paralizadas para evitar cualquier trasvase de fondos hacia el entramado investigado.
Para evitar la quiebra de la compañía, la pérdida de empleos y el colapso de la distribución de puros premium, la Secretaría de Estado de Economía ha tenido que intervenir el día a día financiero de la entidad. Actualmente, Tabacalera necesita autorización explícita del Tesoro Público para realizar cualquier movimiento de fondos, limitando las transacciones estrictamente al pago de nóminas, suministros esenciales y obligaciones tributarias.
El caso de Tabacalera evidencia hasta qué punto las redes internacionales de ciberfraude financiero han logrado penetrar en el tejido empresarial legítimo europeo, obligando a las autoridades reguladoras a tutelar activos estratégicos mientras la justicia internacional desentrama el imperio del magnate camboyano.






