Tradeando bajo lupa: Las denuncias por prácticas engañosas y patrones oscuros
La agresiva comercialización de cursos de inversión a través de redes sociales ha generado un ecosistema donde las promesas de libertad financiera chocan frontalmente con los derechos de los consumidores. Uno de los casos que mayor alarma institucional ha generado es el de Tradeando, operada bajo el nombre comercial de la sociedad andorrana Retsinnal Group SLU.
Lejos de los testimonios de éxito prefabricados, la realidad administrativa y legal de esta entidad ha provocado la intervención directa de las principales organizaciones de defensa del consumidor en España, acumulando expedientes por presuntas irregularidades graves, prácticas engañosas y vulneración sistemática de derechos fundamentales.
La ofensiva de la OCU: Prácticas engañosas y más de 400 quejas
En diciembre de 2025, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) dio un paso decisivo al elevar una denuncia formal ante el Ministerio de Consumo contra Tradeando. Esta acción no fue un hecho aislado, sino la respuesta institucional a la acumulación de más de 400 quejas formales de usuarios que habían adquirido formaciones financieras con un coste aproximado de 2.000 euros.
La investigación de la OCU detalla hasta cinco posibles irregularidades en el modelo de negocio de Retsinnal Group SLU. El núcleo de la denuncia se centra en la ejecución de prácticas engañosas, fundamentadas en la promesa de ingresos rápidos y extraordinarios con un esfuerzo mínimo, un gancho clásico para captar a inversores inexpertos.
Asimismo, la denuncia señala la utilización de «patrones oscuros» (dark patterns) en su plataforma, diseñados para manipular la toma de decisiones del usuario, limitando su capacidad de análisis y forzando la compra impulsiva mediante tácticas de falsa escasez y urgencia artificial. La falta de transparencia en la información precontractual completa el cuadro de acusaciones presentadas por la OCU.
FACUA y la anulación del Derecho de Desistimiento
Las advertencias sobre las prácticas de Tradeando no son recientes. Ya en junio de 2022, FACUA-Consumidores en Acción interpuso una denuncia contra la plataforma por una de las vulneraciones más severas en el comercio electrónico: la negación del derecho de desistimiento.
La legislación europea y española es tajante: todo consumidor dispone de un plazo legal de 14 días para cancelar la contratación de un servicio o producto adquirido a distancia, sin necesidad de justificación y con derecho al reembolso íntegro. Sin embargo, FACUA documentó que en el apartado de ‘pedidos y política de devoluciones’ de la web de Tradeando se indicaba expresamente que «no se podrá desistir del contrato».
Aunque desde el entorno de la empresa se ha intentado desestimar esta acción alegando que FACUA «pinchó en hueso», la realidad jurídica es innegable. La imposición de cláusulas que anulan derechos irrenunciables de los consumidores es nula de pleno derecho. Las academias de formación financiera suelen escudarse en excepciones legales relativas a la descarga de contenido digital para denegar los reembolsos, una táctica que requiere una fiscalización estricta por parte de las autoridades de consumo.
Banderas rojas legales y protección al usuario
El expediente de Tradeando refleja un patrón de comportamiento alarmante que los inversores deben tener en cuenta antes de comprometer su patrimonio:
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Promesas de rentabilidad irreal: La inducción a la compra basada en la generación de ingresos rápidos vulnera las directrices de publicidad financiera, ocultando el riesgo extremo que conlleva la operativa en mercados bursátiles.
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Opacidad corporativa: Operar desde jurisdicciones como Andorra (caso de Retsinnal Group SLU), si bien no es ilegal, a menudo se utiliza para dificultar las reclamaciones de los usuarios residentes en España y diluir la responsabilidad administrativa.
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Bloqueo de reembolsos: La eliminación de las garantías de devolución somete al cliente a un estado de indefensión total una vez realizado el pago.
La acumulación de quejas y las acciones formales de OCU y FACUA confirman que el modelo de captación de este tipo de plataformas prioriza la extracción de capital mediante marketing agresivo por encima de la calidad formativa y el cumplimiento normativo.






