La FTC pone el foco en las plataformas digitales: investiga si sus sistemas publicitarios están facilitando anuncios de estafas y suplantaciones
Durante años, cuando una víctima perdía sus ahorros después de pulsar un anuncio fraudulento en una red social, gran parte de la discusión se concentraba exclusivamente en localizar al estafador.
Pero en Estados Unidos se acaba de abrir un debate regulatorio mucho más profundo:
¿qué responsabilidad puede tener una plataforma cuando sus propias herramientas publicitarias ayudan a un estafador a localizar víctimas y hacerse pasar por una empresa o institución legítima?
La Federal Trade Commission (FTC) abrió el 24 de septiembre de 2026 un procedimiento para recabar comentarios públicos sobre una posible actualización de su normativa contra las suplantaciones o la adopción de otras medidas específicamente dirigidas al papel de las plataformas digitales. Federal Trade Commission
Y la cuestión que plantea el regulador estadounidense resulta especialmente relevante para las víctimas de falsas inversiones:
la FTC no está mirando únicamente el anuncio fraudulento. Está examinando también los sistemas de segmentación y optimización que permiten distribuirlo.
Más de un millón de denuncias y casi 3.500 millones de dólares perdidos
Las cifras que acompañan el procedimiento ayudan a comprender por qué la FTC está actuando.
Durante 2025, los consumidores estadounidenses presentaron más de un millón de reportes relacionados con estafas de suplantación y declararon pérdidas cercanas a:
3.500 millones de dólares.
La FTC señala además que las pérdidas comunicadas por este tipo de fraude prácticamente se han triplicado desde 2020. Federal Trade Commission
Pero existe otro dato todavía más significativo para quienes investigamos cómo comienzan actualmente las estafas.
En 2025, cerca del 30% de las personas que declararon haber perdido dinero por una estafa dijeron que el primer contacto se produjo en redes sociales.
Las pérdidas reportadas asociadas a estafas iniciadas de esta forma alcanzaron:
2.100 millones de dólares. Federal Trade Commission
Y la propia FTC señala que más de la mitad de las pérdidas reportadas en estafas iniciadas en redes sociales procedieron de fraudes de inversión. Consumer Advice
Esto resulta particularmente relevante para Victifin.
El anuncio no es simplemente el lugar donde comienza la estafa
Aquí está el cambio de enfoque.
Cuando aparece un falso anuncio utilizando la imagen de:
un banco;
un bróker;
un empresario;
una celebridad;
una institución pública;
o una empresa reconocida,
la pregunta tradicional era:
¿Quién creó el anuncio?
La FTC está planteando preguntas adicionales:
¿Cómo consiguió llegar ese anuncio precisamente hasta la víctima?
¿Intervinieron herramientas automatizadas de optimización?
¿Qué información utilizó el sistema para encontrar a personas potencialmente receptivas?
¿Qué comprobaciones hizo la plataforma sobre el anunciante?
¿Qué controles existían para detectar la suplantación?
¿Se supervisó posteriormente el anuncio?
¿Se retiró cuando existían indicios suficientes?
¿Se tomaron medidas contra el anunciante?
La FTC solicita expresamente información sobre cómo funcionan las herramientas de optimización publicitaria, los incentivos económicos de las plataformas y las medidas que estas adoptan para impedir que esas herramientas sean utilizadas para publicidad engañosa. Federal Trade Commission
La frase de la FTC que debería preocupar a las grandes plataformas
Christopher Mufarrige, director de la Oficina de Protección al Consumidor de la FTC, describe una transformación que desde Victifin llevamos tiempo observando.
Según el responsable estadounidense, las actuales estafas de suplantación ya no pueden entenderse únicamente como la actuación de delincuentes aislados.
La FTC las describe como operaciones sofisticadas que utilizan las mismas herramientas publicitarias y de segmentación que las plataformas comercializan para empresas legítimas. Federal Trade Commission
Esto es fundamental.
Porque una organización criminal ya no necesita colocar un anuncio y esperar que casualmente lo vea la persona adecuada.
Puede utilizar sistemas publicitarios construidos precisamente para hacer lo contrario:
encontrar a la persona adecuada.
La segmentación es extraordinariamente valiosa para un estafador
Pensemos en cómo funciona la publicidad digital legítima.
Una empresa quiere vender un producto.
Define un público.
La plataforma aprende quién interactúa.
Analiza conversiones.
Optimiza la campaña.
Busca perfiles similares.
Y progresivamente intenta mostrar la publicidad a usuarios con mayor probabilidad de realizar la acción deseada.
Eso tiene un enorme valor comercial.
Pero la FTC pregunta ahora qué sucede cuando quien utiliza esa maquinaria es un estafador que se está haciendo pasar por una organización legítima. Federal Trade Commission
El problema deja entonces de ser únicamente:
“un delincuente publicó un anuncio”.
La cuestión regulatoria pasa a ser:
¿hasta qué punto las herramientas de la plataforma contribuyeron a optimizar su distribución?
Facebook aparece de forma destacada en los datos de la FTC
Los datos oficiales estadounidenses son especialmente interesantes.
La FTC informó en abril de 2026 que, entre las personas que reportaron pérdidas por estafas iniciadas en redes sociales durante 2025, Facebook acumuló más pérdidas reportadas que cualquier otra plataforma social.
WhatsApp e Instagram aparecieron en segundo y tercer lugar, aunque a bastante distancia. Federal Trade Commission
Esto no significa que Facebook, WhatsApp o Instagram fueran responsables jurídicamente de cada una de esas pérdidas.
Tampoco significa que todas las estafas fueran anuncios pagados.
La propia FTC incluye diferentes formas de contacto a través de redes sociales.
Pero los datos demuestran algo difícil de ignorar:
las redes sociales se han convertido en una infraestructura fundamental de captación para los estafadores.
Desde Victifin lo vemos continuamente en falsas inversiones
El patrón se repite.
Una víctima está utilizando Facebook o Instagram.
Aparece un anuncio.
Puede mostrar:
una entrevista falsa;
un banco;
una gestora;
un economista;
un empresario conocido;
un supuesto artículo periodístico;
una nueva plataforma de inteligencia artificial;
o una inversión exclusiva.
La víctima pulsa.
Y entonces comienza el verdadero recorrido.
Anuncio → formulario → teléfono → WhatsApp → supuesto asesor → plataforma → depósito.
En ocasiones también encontramos:
Anuncio → grupo de WhatsApp → profesor → asistente → aplicación de inversión → transferencias.
El anuncio puede ser únicamente la primera puerta de una infraestructura mucho más compleja.
La FTC también señala los incentivos económicos
Este punto del procedimiento resulta especialmente importante.
La agencia estadounidense solicita información sobre:
los incentivos financieros que tienen las plataformas para ofrecer herramientas de optimización publicitaria. Federal Trade Commission
La cuestión tiene una lógica evidente.
Las plataformas publicitarias cobran por distribuir publicidad.
Los anunciantes pagan para conseguir:
impresiones;
clics;
registros;
clientes;
ventas;
o conversiones.
Cuando el anunciante es legítimo, estamos ante publicidad comercial ordinaria.
Pero cuando el anunciante suplanta a una empresa, la pregunta regulatoria se vuelve mucho más complicada:
¿qué obligaciones debe asumir la plataforma que proporciona la infraestructura utilizada para encontrar a las víctimas?
Eso es precisamente parte de lo que ahora estudia la FTC.
La FTC estudia verificar mejor a los anunciantes
Entre las posibles medidas sobre las que solicita comentarios aparecen cuestiones muy concretas.
La agencia menciona:
verificación de anunciantes;
supervisión de anuncios publicados;
investigación de anuncios sospechosos de suplantación;
retirada de anuncios confirmados como fraudulentos;
y medidas disciplinarias contra los anunciantes responsables. Federal Trade Commission
Es decir, el debate no se limita a:
“retirar el anuncio cuando alguien denuncie”.
La FTC está preguntando qué medidas podrían adoptarse antes y después de que la publicidad llegue al consumidor.
Existe una norma desde 2024
Estados Unidos ya dispone de la Trade Regulation Rule on Impersonation of Government and Businesses, vigente desde abril de 2024.
La norma reforzó las herramientas de la FTC frente a quienes se hacen pasar fraudulentamente por empresas o instituciones gubernamentales. La FTC ha utilizado desde entonces esta regulación en diferentes actuaciones contra presuntos esquemas de suplantación. Federal Trade Commission
Ahora el debate da un paso adicional.
La FTC estudia si debe modificar esa normativa, crear otra regla o adoptar medidas no regulatorias para abordar específicamente el papel que pueden desempeñar las plataformas y sus sistemas publicitarios en la difusión de esas suplantaciones. Federal Trade Commission
Pero atención: la FTC todavía NO ha declarado responsables a las plataformas
Esta precisión es imprescindible.
La apertura del procedimiento:
no significa que la FTC haya declarado culpables a Meta, Google u otras plataformas;
no establece automáticamente responsabilidad por cada anuncio fraudulento;
y no constituye todavía una nueva norma.
Estamos ante un Advance Notice of Proposed Rulemaking (ANPRM).
Es una fase previa de consulta regulatoria.
La FTC quiere recopilar información y comentarios antes de decidir qué camino adoptar. Federal Trade Commission
La Comisión votó 2-0 a favor de enviar el procedimiento para su publicación en el Federal Register, y el plazo de comentarios será de 60 días desde esa publicación. Federal Trade Commission
La cuestión de fondo es enorme
Hasta ahora, una plataforma podía ser contemplada fundamentalmente como el lugar donde el delincuente había conseguido colocar un anuncio.
Pero los sistemas actuales hacen mucho más que alojar publicidad.
La publicidad digital moderna:
segmenta;
clasifica;
prueba;
mide;
aprende;
optimiza;
y distribuye.
Precisamente por eso funciona tan bien para las empresas legítimas.
Y precisamente por eso puede resultar extraordinariamente útil para las organizaciones criminales.
La FTC está preguntando si determinadas prácticas de optimización que favorecen las estafas de suplantación podrían llegar a constituir prácticas desleales o engañosas, y si ese fenómeno está suficientemente extendido como para justificar una intervención regulatoria. Federal Trade Commission
No estamos hablando de pérdidas marginales
Hay que observar el problema completo.
La FTC recibió durante 2025 alrededor de tres millones de reportes de fraude, con pérdidas declaradas de aproximadamente 15.900 millones de dólares.
Y aunque la suplantación fue la categoría de fraude más denunciada, las mayores pérdidas económicas correspondieron precisamente a:
estafas de inversión: 7.900 millones de dólares reportados en 2025. Federal Trade Commission
Esto conecta directamente con los casos que llegan a Victifin.
Porque muchos fraudes de inversión actuales utilizan simultáneamente:
suplantación + publicidad digital + redes sociales + falsa autoridad financiera.
Un anuncio patrocinado no es una certificación
Existe una idea que debemos eliminar definitivamente.
“Si Facebook o Instagram me lo enseñan como publicidad, estará comprobado.”
No.
Que una plataforma haya aceptado un anuncio no demuestra que:
la empresa exista;
el anunciante sea quien afirma ser;
el famoso que aparece haya autorizado su imagen;
el bróker esté regulado;
la aplicación sea auténtica;
o la rentabilidad prometida exista.
La FTC recomienda precisamente verificar independientemente a quien realiza el contacto y acudir a los canales oficiales de la empresa o institución en lugar de confiar en la información facilitada por el propio mensaje sospechoso. Federal Trade Commission
El problema que Victifin lleva denunciando ya está en el centro del debate regulatorio
Para las víctimas españolas, lo que está ocurriendo en Estados Unidos tiene una enorme importancia.
La pregunta ha dejado de ser exclusivamente:
“¿Quién es el estafador?”
Los reguladores están empezando a examinar también:
“¿Qué infraestructura permitió que el estafador encontrara a la víctima?”
Y esa diferencia es fundamental.
Porque detrás de una falsa inversión puede existir una organización criminal situada a miles de kilómetros.
Pero el primer contacto con la víctima puede producirse mediante una infraestructura publicitaria perfectamente integrada en su teléfono móvil.
Una publicidad diseñada para parecer legítima.
Segmentada.
Optimizada.
Distribuida.
Y mostrada exactamente al perfil de usuario que el sistema considera más susceptible de interactuar con ella.
La víctima debe guardar también el anuncio
Por eso desde Victifin insistimos en que, cuando se denuncia una falsa inversión captada mediante redes sociales, el anuncio también forma parte de la prueba.
No guardes únicamente los WhatsApp y las transferencias.
Conserva también, cuando sea posible, una captura o grabación del anuncio, nombre de la página anunciante, fecha, plataforma donde apareció, URL de destino y cualquier identificador o información disponible sobre el anunciante.
Después guarda:
dominios, teléfonos, grupos de WhatsApp, administradores, aplicaciones instaladas, IBAN, titulares de las cuentas receptoras, wallets y TxID de las transferencias de criptomonedas.
La cadena completa puede ser mucho más relevante que cualquiera de esas piezas analizada aisladamente.
La FTC abre una puerta que las grandes tecnológicas tendrán que seguir muy de cerca
Todavía no sabemos qué norma, si alguna, surgirá de este procedimiento.
Pero sí sabemos exactamente qué está preguntando la FTC.
Quiere conocer hasta qué punto las herramientas publicitarias y de optimización de las plataformas pueden contribuir a las estafas de suplantación y qué controles deberían existir para impedirlo. Federal Trade Commission
Y los datos que acompañan esa pregunta son contundentes:
más de un millón de reportes de suplantación;
casi 3.500 millones de dólares en pérdidas reportadas;
cerca del 30% de las víctimas que perdieron dinero en fraudes dijeron que el contacto inicial fue mediante redes sociales;
y 2.100 millones de dólares en pérdidas reportadas en estafas iniciadas a través de esas plataformas. Federal Trade Commission
La cuestión que ahora estudia Estados Unidos puede marcar un cambio importante en la discusión internacional sobre el fraude digital.
Ya no se trata únicamente de perseguir al delincuente después de que desaparezca el dinero.
También se está empezando a preguntar qué responsabilidad y qué obligaciones preventivas deben asumir quienes poseen las herramientas capaces de colocar el anuncio fraudulento delante de la víctima adecuada.
Para Victifin, esa es una discusión imprescindible.
Porque detrás de cada estadística hay algo que los algoritmos no muestran:
una persona que creyó estar viendo una publicidad legítima y terminó entregando sus ahorros a alguien que nunca fue quien decía ser.
Consulta oficial de la FTC sobre los anuncios de suplantación






