Clara Preciaduria: la falsa detención de Daniel Lacalle vuelve a utilizarse para promocionar otra plataforma de inversión
Victifin ha localizado una nueva versión de una campaña que conocemos muy bien.
Esta vez la plataforma se denomina:
Clara Preciaduria
La página adopta la apariencia de Actualidad Económica, utiliza el nombre de un periodista de EL MUNDO y construye una historia espectacular protagonizada por Daniel Lacalle, Susanna Griso, Juan Roig y Carlos Cuerpo.
Según el relato, Lacalle habría revelado en Espejo Público una plataforma secreta de inversión basada en inteligencia artificial. Carlos Cuerpo habría abandonado indignado el plató, Juan Roig habría intervenido para respaldar públicamente el sistema y, apenas 37 minutos después, Lacalle habría sido detenido a la salida de Antena 3.
Después vendrían una supuesta orden judicial, la retirada del programa, manifestaciones en apoyo de Lacalle, un pronunciamiento de la Fiscalía y hasta una confirmación gubernamental de que la plataforma sería legal.
Finalmente, el lector recibe la verdadera llamada a la acción:
depositar un mínimo de 275 euros en Clara Preciaduria.
La historia es impactante.
El problema es que este guion de la detención de Daniel Lacalle ya ha sido desmentido.
No, Daniel Lacalle no fue detenido por revelar una plataforma de inversión
Maldita.es investigó en agosto de 2026 una campaña prácticamente idéntica.
También suplantaba la apariencia de EL MUNDO.
También situaba a Daniel Lacalle y Carlos Cuerpo en Espejo Público.
También afirmaba que Lacalle había promocionado una supuesta plataforma de inversión.
Y también terminaba con su supuesta detención.
Daniel Lacalle desmintió públicamente aquella historia y advirtió de que se estaba utilizando su identidad para distribuir “publicidad disfrazada como noticia”. Maldita identificó aquella campaña como un timo y comprobó que las URL utilizadas no correspondían al dominio oficial de EL MUNDO. Maldita
Lo verdaderamente interesante es que los nombres de las supuestas plataformas cambian.
En campañas anteriores fueron Rendistero y Solano Bursencia. Victifin también documentó una versión prácticamente calcada utilizando Segura Capitavía. Maldita
Ahora aparece:
Clara Preciaduria.
Cambia el producto.
El guion permanece.
Ya habíamos visto prácticamente la misma historia
Esto es fundamental para entender cómo funcionan estas campañas.
En agosto Victifin analizó Rendistero, donde aparecía una supuesta noticia de Actualidad Económica con Daniel Lacalle, Carlos Cuerpo, Susanna Griso y Juan Roig. La historia de la detención y la plataforma de inversión era ficticia. Victifin
Posteriormente apareció Segura Capitavía, con otra versión de la misma narrativa: Lacalle supuestamente promocionaba la plataforma, Cuerpo abandonaba el plató, Juan Roig la respaldaba, Susanna Griso obtenía dinero en directo y Lacalle terminaba detenido. Victifin
Ahora el texto facilitado a Victifin vuelve a reproducir esa estructura para promocionar Clara Preciaduria.
Esto permite extraer una conclusión importante:
no estamos ante una noticia que casualmente se parece a otras.
Estamos ante una plantilla narrativa que está siendo reutilizada para promocionar diferentes nombres de plataformas.
El supuesto artículo de Actualidad Económica
La página analizada intenta construir credibilidad desde el primer momento.
Utiliza referencias a:
Actualidad Económica;
EL MUNDO;
Unidad Editorial;
Espejo Público;
Antena 3;
CNMV;
Fiscalía General del Estado;
Federación de Asociaciones de Periodistas de España;
Gobierno de España.
Y añade personas conocidas:
Daniel Lacalle;
Susanna Griso;
Juan Roig;
Carlos Cuerpo.
La acumulación de nombres reconocibles cumple una función psicológica.
El lector puede no conocer Clara Preciaduria.
Pero sí conoce EL MUNDO.
Sí conoce Antena 3.
Sí conoce Mercadona.
Sí conoce a Susanna Griso.
Y probablemente ha visto alguna vez a Daniel Lacalle hablando de economía.
El fraude intenta transferir toda esa credibilidad hacia un nombre desconocido:
Clara Preciaduria.
Una historia cinematográfica diseñada para que sigas leyendo
La narrativa está construida casi como un thriller.
El texto asegura que Daniel Lacalle reveló en televisión que los bancos utilizan sistemas automatizados de inteligencia artificial para obtener grandes beneficios con el dinero de los ciudadanos.
Entonces supuestamente revela que cualquiera puede acceder al mismo sistema mediante Clara Preciaduria.
Carlos Cuerpo protesta.
Lacalle responde.
El ministro abandona el plató.
Susanna Griso prueba el sistema.
Juan Roig entra en directo.
Lacalle demuestra supuestamente los beneficios.
Finaliza el programa.
Y entonces:
la Policía lo espera en la puerta.
El texto incluso proporciona una cronología minuto a minuto:
22:03.
22:09.
22:14.
22:15.
22:16.
22:35.
Es una técnica narrativa muy eficaz.
La enorme cantidad de detalles puede hacer pensar al lector:
“Si explican hasta el minuto exacto, tendrá que ser verdad.”
No.
La precisión narrativa no sustituye a las pruebas.
La supuesta detención ya había sido desmentida por el propio Lacalle
Este es probablemente el dato más demoledor.
En agosto, Daniel Lacalle respondió públicamente a otra versión de esta campaña.
Según recoge Maldita, el economista calificó el contenido de falso y advirtió:
“Yo jamás te contactaré por WhatsApp o una web para ofrecer productos”.
Maldita verificó además que aquella falsa historia utilizaba páginas que imitaban EL MUNDO pero cuyos dominios no eran elmundo.es. Maldita
Por tanto, utilizar ahora el mismo relato cambiando el nombre de la plataforma por Clara Preciaduria no convierte la historia en auténtica.
275 euros se convierten supuestamente en 2.750
El siguiente ingrediente es la rentabilidad extraordinaria.
El texto atribuye a Lacalle la afirmación de que habría depositado:
275 euros
y tres meses después tendría:
más de 2.750 euros.
Es decir, el supuesto capital se habría multiplicado por más de diez.
Después llega una demostración todavía más espectacular.
La narración asegura que Susanna Griso depositó 275 euros en directo, dejó el teléfono boca abajo y media hora después tenía:
95 euros de beneficio.
Hagamos simplemente la cuenta.
95 euros sobre 275 euros equivalen aproximadamente a:
un 34,5 % de rentabilidad en 30 minutos.
No hace falta ningún conocimiento avanzado de mercados para comprender la extraordinaria magnitud de esa afirmación.
Después el propio texto invita a multiplicar el resultado
La supuesta conversación atribuye a Lacalle una frase todavía más peligrosa:
multiplicar esos 95 euros por las 24 horas del día y después por 30 días.
Esto induce al lector a extrapolar una supuesta ganancia de media hora como si fuera un rendimiento constante.
Si aplicáramos literalmente ese razonamiento, estaríamos hablando de miles de euros mensuales partiendo de 275 euros.
Precisamente esa expectativa extraordinaria prepara al usuario para la siguiente fase:
registrarse.
Juan Roig aparece como segundo gran aval de la historia
Cuando la credibilidad de un economista no parece suficiente, entra en escena otro nombre enormemente reconocido.
Según la falsa narración, Juan Roig habría intervenido en directo para afirmar que lleva seis meses utilizando Clara Preciaduria.
Posteriormente habría grabado incluso un vídeo defendiendo a Lacalle y afirmando que él también utiliza la plataforma.
No hemos encontrado evidencia fiable que respalde esas afirmaciones.
Y no es la primera vez que campañas de falsas inversiones utilizan a Juan Roig.
La propia estructura de este relato coincide con campañas anteriores ya documentadas. Victifin
Que una página coloque una frase entre comillas y debajo escriba:
“Juan Roig, presidente de Mercadona”
no convierte esa declaración en auténtica.
La CNMV también es utilizada dentro del relato
La historia intenta incluso utilizar al supervisor financiero español como parte del espectáculo.
Primero afirma que Lacalle habría sido detenido por:
“denuncia de la CNMV por incitación pública a realizar transacciones financieras no autorizadas”.
Después asegura que, al día siguiente, la Fiscalía habría descartado cualquier infracción y que el Gobierno habría confirmado oficialmente que Clara Preciaduria era legal.
No hemos encontrado fuentes oficiales que respalden esa secuencia.
Y aquí hay una regla extremadamente sencilla:
si una publicidad afirma que una plataforma está autorizada, no compruebes esa afirmación dentro de la propia publicidad.
Compruébala directamente en el registro oficial correspondiente.
Incluso inventan una movilización ciudadana
El relato continúa creciendo.
Asegura que cientos de personas comenzaron espontáneamente a concentrarse frente a Antena 3.
Después atribuye a la Federación de Asociaciones de Periodistas de España una declaración condenando la supuesta detención.
Posteriormente aparecen más de 200 periodistas esperando la salida de Lacalle de comisaría.
Y finalmente Lacalle habría mostrado su teléfono ante las cámaras para demostrar que Clara Preciaduria continuaba generando dinero mientras permanecía detenido.
Todo está construido para transmitir una idea:
“El sistema intenta impedir que conozcas esta inversión.”
Esta narrativa de censura es extremadamente poderosa.
Si el lector encuentra críticas sobre la plataforma, puede pensar:
“Claro, los bancos quieren ocultarla.”
Si el vídeo no existe:
“Lo borraron.”
Si no aparece la noticia:
“La censuraron.”
Si una institución no la recomienda:
“El sistema está en contra.”
De esa manera, la propia ausencia de pruebas intenta transformarse en una supuesta prueba de conspiración.
Después aparece el testimonio perfecto: un camionero endeudado
La segunda parte del contenido cambia de estrategia.
Ya no habla de multimillonarios ni economistas.
Presenta a un supuesto ciudadano corriente:
Carlos Navarro, 42 años, camionero, dos hijos y una hipoteca que consume gran parte de su sueldo.
La historia está diseñada para facilitar la identificación emocional.
Según el supuesto testimonio:
Día 1: 275 € → 370 €.
Día 7: 1.580 €.
Día 30: 10.900 €.
Es decir:
275 euros se habrían convertido en 10.900 euros en un mes.
Eso representa aproximadamente multiplicar el capital inicial por 39,6 veces.
No se aporta en el material facilitado documentación financiera independiente que permita verificar ese resultado.
El final revela el verdadero objetivo
Después de toda la historia aparecen las instrucciones:
“Vaya al sitio web oficial.”
“Introduzca su nombre, correo electrónico y número de teléfono.”
Y una indicación especialmente importante:
“Un consultor personal le llamará… ¡Responda al teléfono!”
Después:
“Deposite el capital inicial de un mínimo de 275 euros.”
Ahí queda claro el embudo comercial.
La supuesta noticia conduce a:
historia impactante → confianza → formulario → teléfono → llamada → depósito.
El artículo periodístico es el mecanismo de captación.
Y aparece la urgencia: “20 personas por día”
Como ocurre repetidamente en este tipo de campañas, el usuario tampoco debe tener demasiado tiempo para investigar.
El texto asegura:
“El registro cierra el 03/10/2026”.
Y atribuye a Lacalle una supuesta advertencia:
“Clara Preciaduria está limitando el número de registros en España a 20 personas por día.”
Después:
“Si ve el formulario, todavía quedan plazas. No lo dude.”
Esto combina dos mecanismos clásicos:
escasez y urgencia.
La persona acaba de leer una historia en la que supuestamente alguien multiplica 275 euros hasta superar 10.000.
Y ahora le dicen que mañana quizá ya no pueda entrar.
El objetivo es reducir el tiempo disponible para verificar.
Hay un detalle todavía más importante: el nombre de la plataforma puede volver a cambiar
Esto es lo que Victifin quiere subrayar.
No debemos centrar toda la prevención únicamente en memorizar:
Clara Preciaduria.
Porque hemos encontrado prácticamente la misma historia promocionando otros nombres.
Maldita documentó las variantes Rendistero y Solano Bursencia. Maldita
Victifin ya había analizado variantes con Rendistero y Segura Capitavía. Victifin
La plataforma puede cambiar mañana.
La plantilla seguirá funcionando.
Por eso hay que aprender a reconocer el modus operandi, no únicamente el nombre.
Cómo reconocer esta campaña aunque mañana cambien “Clara Preciaduria” por otro nombre
La estructura presenta señales muy características:
una falsa noticia que imita un medio conocido; una discusión televisiva que supuestamente nunca debías ver; un famoso o empresario que revela un secreto financiero; una plataforma de inteligencia artificial; beneficios extraordinarios; una supuesta censura o detención; testimonios de ciudadanos que multiplican pequeñas cantidades; depósito inicial alrededor de 250-300 euros; formulario de nombre, teléfono y correo; llamada posterior de un “consultor”; y urgencia porque las plazas supuestamente están a punto de terminarse.
Cuando todos esos elementos aparecen juntos, no pulses el botón de registro.
Comprueba primero el dominio.
Si la cabecera dice EL MUNDO, mira la URL
Esta comprobación tarda segundos.
La web oficial de EL MUNDO utiliza el dominio elmundo.es.
En campañas anteriores con esta misma historia, Maldita comprobó que las páginas que imitaban al periódico utilizaban otros dominios, entre ellos starbeamnu.org y mediapulsx.net. Maldita
Por eso necesitamos también la URL exacta de esta nueva versión de Clara Preciaduria.
La cabecera puede copiarse.
El logotipo puede copiarse.
El pie legal puede copiarse.
Incluso puede copiarse el nombre de un periodista real.
El dominio es una de las primeras cosas que hay que comprobar.
Si ya has rellenado el formulario de Clara Preciaduria
El siguiente paso probablemente será una llamada.
No confundas el hecho de que el interlocutor conozca tu nombre y sepa que te interesó Clara Preciaduria con una prueba de legitimidad.
Tú acabas de proporcionarle esos datos mediante el formulario.
No permitas acceso remoto a tu teléfono u ordenador y no compartas contraseñas, códigos SMS, códigos 2FA, credenciales bancarias, claves privadas ni frases semilla.
Y, especialmente:
no envíes los 275 euros hasta identificar exactamente qué sociedad recibirá el dinero y comprobar independientemente su autorización.
Si ya has enviado dinero
Conserva todo.
El anuncio por el que llegaste.
La URL de la falsa noticia.
El dominio de Clara Preciaduria.
El formulario.
Los teléfonos desde los que te llamaron.
WhatsApp.
Correos.
Nombre utilizado por el supuesto asesor.
Plataforma o aplicación instalada.
IBAN.
Titular de la cuenta receptora.
Justificante bancario.
Y si utilizaste criptomonedas:
wallet, red y TxID.
Si posteriormente te muestran grandes beneficios pero te exigen otro pago para retirar, no asumas que el saldo mostrado en pantalla representa dinero realmente disponible.
Conclusión: Clara Preciaduria es el nuevo nombre de una historia que ya conocemos
Lo más revelador de este caso no es únicamente la espectacularidad del texto.
Es que ya conocemos el guion.
La falsa confrontación entre Daniel Lacalle y Carlos Cuerpo, la aparición de Espejo Público, la supuesta plataforma secreta, la posterior detención de Lacalle y la apariencia de EL MUNDO ya circularon en agosto con otros nombres de plataformas.
Maldita verificó aquella campaña y Daniel Lacalle desmintió públicamente la historia. Maldita
Ahora encontramos la misma maquinaria narrativa promocionando:
Clara Preciaduria.
No existe en las fuentes verificadas evidencia de la supuesta detención, de la entrevista descrita, de la demostración de Susanna Griso, del respaldo de Juan Roig ni de la supuesta confirmación gubernamental de Clara Preciaduria.
Lo que sí existe es un formulario que solicita tus datos, una llamada posterior de un supuesto consultor y una petición para depositar:
275 euros.
Esa es la parte de la historia que realmente importa.
Porque el nombre de la plataforma puede cambiar, pero el objetivo de la captación permanece: conseguir tus datos, establecer contacto y convencerte para que envíes dinero.






