Caso Olympus Prime: Desmantelada la red de fraude financiero que conectaba los Balcanes con Israel
Las investigaciones internacionales confirman la estructura de un entramado societario que desvió más de 250 millones de euros a través de falsos brókeres de inversión, afectando a decenas de miles de ciudadanos europeos.
El análisis de la cooperación judicial europea ha arrojado luz sobre los detalles operativos del caso «Olympus Prime», considerado uno de los golpes más contundentes contra las mafias del fraude financiero digital. Lo que inicialmente se presentó como el desmantelamiento de centros de llamadas en Europa del Este ha culminado, tras un exhaustivo rastreo de inteligencia financiera, en la identificación de la cúpula directiva radicada en Tel Aviv (Israel).
1. La Intervención Física: El Escenario de Belgrado
En enero de 2023, el departamento de Delitos de Alta Tecnología de la policía serbia, coordinado por Europol y Eurojust, ejecutó una redada simultánea en 22 localizaciones distribuidas entre Serbia, Bulgaria y Chipre. El objetivo principal era el centro de llamadas bautizado como «Olympus Prime», ubicado en un moderno edificio de negocios en el centro de Belgrado, que compartía espacio con un hotel de lujo y un complejo cultural.
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Fachada Corporativa: A diferencia de los boiler rooms clandestinos del pasado, Olympus Prime operaba bajo la apariencia de una exitosa start-up tecnológica. Disponía de oficinas de alto diseño, ordenadores de última generación, departamentos de recursos humanos, soporte informático y un organigrama empresarial estándar con al menos 50 empleados presenciales.
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Contramedidas Policiales: Durante el registro, los agentes incautaron material audiovisual que demostraba un alto nivel de contrainteligencia. En los vídeos de formación interna, los directivos instruían a los teleoperadores sobre cómo reaccionar ante una redada armada. La consigna legal era estricta: debían declarar unánimemente que la empresa se dedicaba a vender «material educativo financiero» y negar cualquier labor de intermediación, intentando acogerse a vacíos legales sobre asesoría.
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Impacto Económico: La red operaba bajo múltiples marcas de brókeres falsos, logrando defraudar aproximadamente 250 millones de euros a más de 70.000 ciudadanos, enfocándose principalmente en mercados con alto poder adquisitivo como Alemania, Suiza, Austria y Canadá.
2. División del Trabajo Internacional (El Eje Serbia-Bulgaria-Chipre)
La investigación demostró una sofisticada descentralización de las operaciones para blindarse ante embates judiciales:
| Jurisdicción | Rol en la Red Criminal |
| Serbia | Ejecución y Captación: Alojaba los recursos humanos. Teleoperadores divididos por idioma utilizaban identidades sintéticas para simular llamadas desde centros financieros (Londres, Frankfurt). Se dividían en equipos de «conversión» (captación inicial) y «retención» (presión psicológica continua). |
| Bulgaria | Infraestructura Tecnológica: Proveía los servidores, el desarrollo del software de CRM utilizado para alterar y manipular las gráficas de trading en tiempo real, y el soporte técnico para ocultar el rastro digital de los operadores. |
| Chipre | Lavandería y Escudo Legal: Epicentro de la arquitectura de blanqueo de capitales. Se utilizó para constituir sociedades fiduciarias que actuaban como «agentes de pago», permitiendo que el dinero de las víctimas entrara al sistema bancario europeo (SEPA) sin levantar sospechas. |
3. El Vínculo Israelí: La Cúpula de Tel Aviv (Revelaciones de 2025)
El aspecto más relevante de este caso, y que marca un precedente vital para la formulación de demandas colectivas internacionales, fue la identificación de los artífices reales de la red.
A finales de 2025, el cruce de miles de correos electrónicos, bases de datos corporativas, registros financieros y testimonios permitió trazar la línea de mando desde los operadores en los Balcanes hasta Israel.
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Beneficiarios Finales (UBO): Las investigaciones apuntaron directamente al empresario Eliran Oved y su esposa Liat Kourtz Oved, radicados en Tel Aviv, conectándolos con múltiples firmas y marcas implicadas en la estafa.
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El Escudo de los Testaferros: El matrimonio no figuraba en ningún registro mercantil público de Olympus Prime en Serbia. Utilizaban una densa red de sociedades pantalla, empleando a ciudadanos locales y profesionales del derecho como directores nominales y prestanombres.
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Control Financiero Remoto: Aunque los líderes se encontraban en una jurisdicción lejana, mantenían el control absoluto sobre el flujo de caja, la propiedad intelectual de los falsos brókeres y el pago de comisiones (que incluían bonos en efectivo y transferencias) a través del entramado offshore.
4. Evolución hacia la «Doble Estafa» (Recovery Rooms)
El análisis forense de los dispositivos de Olympus Prime confirmó la monetización secundaria de las víctimas.
Los datos de los usuarios que ya habían perdido su capital se almacenaban y catalogaban. Meses después, desde las mismas u otras instalaciones interconectadas, agentes de la red contactaban a estas víctimas haciéndose pasar por despachos de abogados europeos, agencias reguladoras o empresas de recuperación de criptoactivos. Prometiendo recuperar los fondos perdidos, exigían a las víctimas que abrieran nuevas cuentas y realizaran pagos iniciales (generalmente en torno a 500 euros) en concepto de supuestas «tasas judiciales» o «impuestos», consumando una segunda estafa.
Conclusiones para la Investigación y Litigación Activa
El desmantelamiento de Olympus Prime proporciona directrices claras sobre cómo estructurar acusaciones contra el crimen financiero moderno:
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Levantamiento del velo corporativo: Las demandas no pueden detenerse en la marca comercial del bróker o en los teleoperadores detenidos. La acción civil y penal debe dirigirse hacia los proveedores de servicios fiduciarios en países como Chipre. Obligar judicialmente a estos despachos a revelar los contratos privados de fideicomiso (Declarations of Trust) es la única vía para identificar y embargar a las cúpulas directivas.
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Rastreo del embudo SEPA: El punto de estrangulamiento de la organización es la necesidad de utilizar cuentas bancarias en la Unión Europea para recibir las primeras transferencias. Esta trazabilidad bancaria permite iniciar procedimientos por blanqueo de capitales contra las instituciones de dinero electrónico que fallaron en sus controles de prevención (KYC/AML), abriendo la puerta a exigirles responsabilidad patrimonial por las pérdidas de los afectados.






