La Asociación de Estafados Española Victifin, que lleva años luchando contra los fraudes financieros, advierte que este tipo de estafas cada vez son más sofisticadas y difíciles de detectar. Su experiencia ha sido clave para visibilizar la magnitud del engaño que hoy te contamos, Scam Empire.
¡IMPORTANTE! Comparte tu opinión al final del artículo para salvar a personas que como tú, pueden acabar perdiendo su dinero. ¡Ellas te lo agradecerán!
Empresas maltesas y redes financieras detrás del fraude
Una compleja red de estafadores ha logrado mover más de 230 millones de euros en apenas cuatro años, utilizando empresas registradas en Malta como engranaje esencial de su estructura. El caso, bautizado como Scam Empire, ha sido investigado por Swedish Television (SVT), OCCRP y varios medios asociados, incluido el Times of Malta. La estafa operaba principalmente desde dos redes bien organizadas: una con base en Europa e Israel, y otra en Georgia.
Malta, un país con un marco regulatorio en teoría estricto, se convirtió en una puerta de entrada ideal para mover dinero entre empresas, gracias a proveedores de servicios de pago como OpenPayd y Payhound, entidades que admiten haber trabajado con compañías vinculadas a estos esquemas. Aunque OpenPayd afirma que cortó relaciones con estas firmas por no mantener controles adecuados, su implicación fue clave en las fases más activas de la estafa.
Una de las empresas utilizadas para transferir fondos fue CurrencyRock UAB, que operaba bajo el nombre comercial de Insirex. Según la investigación, esta compañía llegó a mover 2,5 millones de euros en solo tres meses, usando cuentas bancarias abiertas en OpenPayd. Los flujos de dinero, entrelazados con criptomonedas, dificultaron aún más el rastreo de los fondos robados.
Mecanismo de la estafa: de la captación al retiro
La operación comenzaba con llamadas o correos de supuestos brokers financieros que ofrecían inversiones muy rentables a través de plataformas como Rivobanc o Stoxinvest. Estos sitios web, sin ninguna entidad legal detrás, simulaban tener sedes en Londres o Zúrich para ganar credibilidad.
Una vez que el inversor picaba el anzuelo y realizaba el primer ingreso, los estafadores pedían instalar un software llamado Anydesk, que les daba acceso remoto al ordenador de la víctima. Desde ahí, podían manipular los resultados en pantalla para mostrar falsas ganancias, bloquear retiradas o incluso simular «errores» que requerían más ingresos.
El engaño era tan sofisticado que, cuando la víctima intentaba recuperar su dinero, recibía una llamada de un supuesto «agente de recuperación», a menudo haciéndose pasar por una autoridad financiera. Por una tarifa adicional, prometían recuperar el dinero perdido… y, cómo no, volvían a estafarlos.
Los documentos filtrados muestran incluso que, en algunos casos, las víctimas eran convencidas de transferir dinero entre ellas, creyendo que formaban parte de un procedimiento legal o bancario. En realidad, simplemente estaban ayudando, sin saberlo, a los estafadores a mover el dinero.
Daños, testimonios y consecuencias humanas
El impacto ha sido devastador. Las víctimas contactadas por los periodistas —más de 180 personas— cuentan historias desgarradoras: un conductor de grúa canadiense con discapacidad, un profesor de finanzas jubilado, un pensionista sueco que necesitaba dinero para un tratamiento dental y un abogado estonio ingresado en el hospital.
Desde 34 países distintos, las personas estafadas perdieron desde unos pocos miles hasta decenas de miles de euros. Los países más afectados fueron Canadá, España, Australia, Reino Unido y Sudáfrica.
Algunos relatan cómo los estafadores se burlaban de ellos cuando pedían explicaciones, e incluso los insultaban por «ser tan ingenuos». El daño emocional ha sido tan grave como el económico. Muchos pensaron en quitarse la vida o vieron su salud mental deteriorarse a niveles alarmantes.
Apenas el 2% de los fondos fueron devueltos, muchas veces bajo el pretexto de ser «préstamos» o «inversiones adicionales» para seguir enganchando a las víctimas. El sistema estaba diseñado para exprimir hasta el último euro.
Responsabilidad legal, reclamaciones y vacíos normativos
A pesar de que los proveedores financieros implicados no operaban directamente con particulares, su papel fue clave. Entidades como OpenPayd y Payhound facilitaron la apertura de cuentas y la recepción de fondos, aunque alegan haber cancelado las relaciones con las empresas fraudulentas una vez detectados los fallos en sus controles.
Solo en 2024, tres víctimas presentaron denuncias ante el Árbitro Financiero de Malta, señalando a OpenPayd como responsable de haber facilitado el canal para que los estafadores recibieran el dinero. La respuesta fue tajante: no existía relación contractual directa con las víctimas, por lo que no podían hacerles responsables.
El caso de Hasbix Analytics sro muestra cómo OpenPayd mantuvo activa la cuenta de la empresa durante 60 días tras haberla identificado como riesgosa. Según documentos del caso, la cuenta fue finalmente cerrada en mayo de 2024, pero durante ese “periodo de gracia”, se siguieron realizando operaciones.
El árbitro financiero de Malta, Alfred Mifsud, ha señalado la gravedad de la situación: “Me preocupa no solo la cantidad, sino también la calidad de estos esquemas de fraude. Prometen hacerse rico de forma rápida, pero son trampas muy bien diseñadas”. Añadió que se está trabajando en una reforma legal para que las víctimas puedan presentar reclamaciones contra cualquier entidad financiera involucrada, aunque no tengan contrato directo con ella.
En sus palabras: “El objetivo es convertir a todas las víctimas de fraude en clientes elegibles de cualquier proveedor de servicios financieros con licencia que haya participado en la transacción fraudulenta”.







