Meta y Cambridge Analytica: un jurado declara que Facebook engañó a usuarios sobre privacidad
Meta Platforms vuelve a enfrentarse a un importante revés judicial en Estados Unidos.
El 25 de septiembre de 2026, un jurado de Santa Fe, en el estado de Nuevo México, concluyó que Facebook engañó a los consumidores sobre determinadas prácticas relacionadas con la privacidad, la protección de sus datos y la actuación de la compañía frente a aplicaciones de terceros, en un procedimiento vinculado al histórico escándalo de Cambridge Analytica.
El veredicto no significa todavía que Meta tenga que pagar una cantidad concreta. Esa decisión deberá adoptarla posteriormente el juez.
Sin embargo, el alcance del fallo es considerable: Associated Press informa de que el jurado determinó más de 43 millones de infracciones de la legislación de protección al consumidor de Nuevo México.
Los abogados del estado están solicitando la aplicación de la sanción máxima prevista, que puede alcanzar los 5.000 dólares por infracción.
Esto no significa que Meta haya sido condenada ya a pagar el resultado de multiplicar ambas cifras.
La cantidad definitiva deberá ser determinada judicialmente.
La diferencia es fundamental.
¿Qué ha decidido exactamente el jurado contra Meta?
El procedimiento fue promovido por el Departamento de Justicia de Nuevo México y se celebró ante el First Judicial District Court.
El juicio se prolongó durante aproximadamente dos semanas.
Según Reuters, el jurado concluyó que Meta había engañado a residentes de Nuevo México en relación con determinadas prácticas de Facebook y con la forma en que la plataforma explicaba a sus usuarios la protección y utilización de sus datos.
El Departamento de Justicia de Nuevo México había llevado el asunto a juicio argumentando que el caso Cambridge Analytica no representaba simplemente una filtración de información, sino que ponía de manifiesto posibles tergiversaciones sobre:
- cómo se recopilaban los datos de los usuarios;
- cómo podían compartirse;
- cómo podían ser utilizados por aplicaciones externas;
- qué control tenía realmente el usuario;
- y qué actuaciones desarrollaba Facebook para investigar a desarrolladores externos.
Antes de comenzar el juicio, el fiscal general de Nuevo México, Raúl Torrez, afirmó que el procedimiento buscaba determinar responsabilidades sobre la forma en que la información de los usuarios había sido recopilada, compartida y explotada.
Más de 43 millones de posibles infracciones
Este es uno de los puntos más importantes de la sentencia.
Algunas informaciones iniciales han presentado el caso como si existieran aproximadamente 2,1 millones de infracciones, correspondientes aproximadamente a la población de Nuevo México.
La realidad procesal parece ser más compleja.
Associated Press informa de que el jurado contabilizó más de 43 millones de infracciones de la legislación estatal de protección de los consumidores.
La cifra surge porque el jurado analizó distintas declaraciones y conductas, por lo que una misma población puede aparecer afectada por diferentes representaciones consideradas engañosas.
Por eso no debe realizarse simplemente el cálculo:
2,1 millones de habitantes × 5.000 dólares.
El número potencial de infracciones determinado por el jurado es mucho mayor.
¿Puede recibir Meta una multa de miles de millones?
Potencialmente estamos ante cifras extraordinariamente elevadas, pero es necesario diferenciar entre una exposición teórica máxima y una sanción efectivamente impuesta.
La legislación aplicable permite solicitar hasta 5.000 dólares por infracción.
Los abogados de Nuevo México han pedido al juez que aplique la sanción máxima.
Pero, a fecha de publicación de este artículo, el juez todavía no ha fijado la cantidad definitiva.
Por tanto, titulares que aseguren que Meta “deberá pagar” decenas o cientos de miles de millones serían prematuros.
Lo correcto actualmente es afirmar:
el jurado ha determinado la existencia de más de 43 millones de infracciones y ahora corresponde al tribunal establecer las consecuencias económicas.
¿Qué fue Cambridge Analytica?
Para comprender la importancia de este procedimiento hay que regresar al origen del escándalo.
Cambridge Analytica fue una consultora especializada en análisis de datos y comunicación política.
La controversia estalló públicamente en 2018, cuando se conoció que información procedente de hasta aproximadamente 87 millones de perfiles de Facebook había podido ser recopilada mediante una aplicación de terceros.
La aplicación se llamaba “thisisyourdigitallife” y funcionaba aparentemente como un test de personalidad.
Aproximadamente 270.000 personas instalaron directamente la aplicación.
Sin embargo, debido a las características que tenía entonces la plataforma Facebook, la aplicación pudo acceder también a información relacionada con los contactos de muchos de esos usuarios.
El resultado fue una recopilación enormemente superior al número de personas que habían instalado voluntariamente la aplicación.
Reuters sitúa en hasta 87 millones los perfiles afectados por la recopilación de datos relacionada con Cambridge Analytica.
Los datos terminaron relacionados con campañas políticas
Cambridge Analytica utilizaba grandes cantidades de información para elaborar perfiles de comportamiento.
La compañía trabajó, entre otros clientes, con la campaña presidencial estadounidense de Donald Trump de 2016.
La controversia internacional no se produjo simplemente porque una empresa tuviera datos personales.
El problema fundamental era determinar:
qué información se había obtenido, con qué consentimiento, quién podía utilizarla y qué conocimiento tenía Facebook sobre lo ocurrido.
El caso provocó investigaciones regulatorias en diferentes países y se convirtió en uno de los mayores escándalos de privacidad de la historia de las redes sociales.
El jurado analiza las promesas de privacidad realizadas por Facebook
El procedimiento de Nuevo México tiene un elemento especialmente relevante.
No se limita exclusivamente a preguntar si Cambridge Analytica obtuvo determinados datos.
También analiza qué decía Facebook públicamente a sus usuarios sobre su privacidad y sobre el control que tenían sobre su información.
Según la información publicada tras el veredicto, los miembros del jurado consideraron engañosas diferentes declaraciones realizadas por la compañía.
La cuestión jurídica es especialmente importante porque las condiciones de utilización de una plataforma digital no pueden analizarse únicamente atendiendo a lo que técnicamente puede hacer la empresa.
También importa lo que la compañía promete al consumidor.
Si una empresa asegura que determinados datos están protegidos, que el usuario tiene control sobre ellos o que existen determinados mecanismos de supervisión, esas afirmaciones pueden tener consecuencias desde el punto de vista de la legislación de protección del consumidor.
También se cuestionaron las investigaciones sobre aplicaciones externas
Otro aspecto relevante del procedimiento afecta al comportamiento de Facebook después del escándalo.
Associated Press señala que el jurado también concluyó que Facebook había engañado al público respecto de determinadas investigaciones sobre desarrolladores de aplicaciones externas que recopilaban datos.
Esta cuestión tiene una enorme importancia para comprender la arquitectura de las grandes plataformas digitales.
Durante años, Facebook permitió que miles de aplicaciones de terceros operaran dentro de su ecosistema.
Aquellas aplicaciones podían acceder, bajo determinadas condiciones, a información procedente de usuarios.
La verdadera cuestión regulatoria es entonces:
¿hasta dónde llega la responsabilidad de una plataforma cuando permite que terceras empresas operen dentro de su infraestructura y accedan a información de sus usuarios?
Es una pregunta que continúa teniendo plena actualidad.
Mark Zuckerberg y Sheryl Sandberg declararon mediante deposiciones grabadas
Durante el procedimiento se presentaron también declaraciones grabadas del CEO de Meta, Mark Zuckerberg, y de la antigua directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg.
El propio Departamento de Justicia de Nuevo México ha publicado una selección de documentos y pruebas utilizados durante el procedimiento.
La documentación evidencia la dimensión que ha adquirido el caso.
No estamos ante una simple reclamación individual relacionada con una cuenta de Facebook.
El estado ha investigado durante años cómo funcionaban determinadas políticas de privacidad, qué conocía la compañía y qué mensajes transmitía públicamente a sus usuarios.
Meta rechaza el veredicto
También es importante incorporar la posición de la empresa.
Meta no acepta las conclusiones del jurado.
Un portavoz de la compañía declaró después del veredicto que Meta discrepa de la decisión y que continuará defendiendo su actuación.
La empresa sostiene que las pruebas utilizadas por Nuevo México son antiguas y cuestiona la interpretación realizada por la acusación sobre sus políticas y actuaciones.
Por tanto, el procedimiento todavía puede generar nuevos recursos, resoluciones y controversias judiciales.
Meta ya se enfrenta a otro enorme procedimiento en Nuevo México
Este caso no debe confundirse con otro procedimiento reciente contra Meta en el mismo estado.
En agosto de 2026, un tribunal de Nuevo México dictó una importante resolución relacionada con la protección de menores en Facebook e Instagram.
En aquel procedimiento se establecieron:
- una cantidad de 567 millones de dólares destinada a abordar determinadas consecuencias relacionadas con la crisis de salud mental juvenil;
- una sanción civil previa de 375 millones de dólares;
- y diferentes reformas supervisadas judicialmente durante cinco años.
Según el Departamento de Justicia de Nuevo México, la exposición financiera conjunta de aquel procedimiento ascendía a 942 millones de dólares.
Son procedimientos distintos.
Uno analiza principalmente cuestiones relacionadas con menores y funcionamiento de las plataformas.
El actual se centra especialmente en privacidad, datos personales, representaciones realizadas a los consumidores y Cambridge Analytica.
La responsabilidad de las grandes plataformas vuelve al centro del debate
El caso plantea una cuestión que va mucho más allá de Cambridge Analytica.
Facebook, Instagram, WhatsApp y muchas otras plataformas funcionan gracias a enormes infraestructuras de recopilación, tratamiento y análisis de información.
Los datos permiten personalizar contenidos, medir comportamientos y desarrollar sistemas publicitarios extremadamente sofisticados.
Ese modelo ha convertido a la publicidad digital en uno de los negocios más rentables del mundo.
Pero también plantea responsabilidades.
Cuando una plataforma obtiene información sobre millones de personas, existen preguntas que no pueden ignorarse:
¿Sabe realmente el usuario qué datos está entregando?
Aceptar unas condiciones legales no significa necesariamente comprender todas sus consecuencias.
¿Quién puede acceder posteriormente a esos datos?
La existencia de aplicaciones de terceros amplía enormemente el número de actores que pueden intervenir.
¿Qué controles realiza realmente la plataforma?
No basta con disponer de políticas escritas.
Hay que determinar qué mecanismos de supervisión existen y cómo funcionan.
¿Qué ocurre cuando una empresa externa utiliza los datos con otra finalidad?
Cambridge Analytica demostró hasta qué punto la información aparentemente inocua puede adquirir valor cuando se combina con grandes bases de datos.
Datos personales, perfiles psicológicos y publicidad
Este es probablemente uno de los mayores aprendizajes que dejó el escándalo Cambridge Analytica.
Un dato aislado puede parecer irrelevante.
Pero miles de datos combinados permiten construir perfiles extremadamente detallados.
Intereses.
Edad.
Ubicación aproximada.
Interacciones.
Páginas visitadas.
Preferencias.
Relaciones sociales.
Reacciones emocionales.
Contenido consultado.
Todos estos elementos pueden utilizarse para intentar predecir comportamientos.
Y precisamente por eso los datos personales tienen un enorme valor económico.
El usuario no siempre paga por utilizar una red social con dinero.
En muchas ocasiones participa en un ecosistema económico basado en la información que genera mediante su comportamiento.
De Cambridge Analytica a la publicidad digital actual
El ecosistema tecnológico ha cambiado considerablemente desde 2016.
También lo han hecho las regulaciones.
En Europa, por ejemplo, el Reglamento General de Protección de Datos ha reforzado considerablemente las obligaciones de las empresas respecto del tratamiento de información personal.
Sin embargo, el modelo económico de muchas plataformas continúa dependiendo fuertemente de la personalización publicitaria.
Y aquí aparece otro debate relevante para Victifin.
Las mismas capacidades de segmentación utilizadas para vender productos legítimos pueden ser aprovechadas por actores maliciosos para intentar localizar personas susceptibles de responder a determinados anuncios.
Victifin ha venido alertando reiteradamente sobre campañas fraudulentas difundidas en redes sociales mediante:
- falsas inversiones;
- supuestas plataformas de trading;
- suplantaciones de famosos;
- falsos artículos periodísticos;
- criptomonedas;
- inteligencia artificial;
- grupos de WhatsApp;
- asesores financieros inexistentes;
- y falsas oportunidades de inversión.
Esto no convierte automáticamente a una plataforma en responsable de cada fraude cometido por un anunciante.
Pero sí hace necesario analizar qué sistemas de control, verificación, detección y retirada se aplican cuando existen anuncios potencialmente fraudulentos.
El caso de Nuevo México puede tener consecuencias más allá de una multa
La cifra económica atrae inevitablemente los titulares.
Sin embargo, probablemente la cuestión más importante sea otra.
El procedimiento puede contribuir a delimitar hasta qué punto una gran plataforma tecnológica puede ser considerada responsable cuando existen diferencias entre:
lo que comunica a sus usuarios y lo que realmente ocurre dentro de su ecosistema digital.
Esa cuestión afecta directamente a conceptos fundamentales del derecho digital moderno:
- consentimiento;
- transparencia;
- publicidad;
- protección del consumidor;
- tratamiento de datos;
- intermediarios digitales;
- supervisión de terceros;
- y responsabilidad de las plataformas.
Cambridge Analytica continúa persiguiendo a Meta años después
El escándalo se hizo público mundialmente en 2018.
Han pasado años.
Sin embargo, sus consecuencias jurídicas continúan abiertas.
Meta ya ha tenido que afrontar anteriormente acuerdos multimillonarios relacionados con la privacidad y con Cambridge Analytica.
Ahora Nuevo México ha llevado el asunto ante un jurado.
Y el resultado vuelve a colocar una pregunta sobre la mesa:
¿hasta qué punto conocían realmente los usuarios de Facebook cómo podían utilizarse sus datos?
La respuesta judicial en Nuevo México ha sido especialmente significativa: el jurado ha considerado que numerosas comunicaciones realizadas a los consumidores fueron engañosas.
¿Qué ocurre ahora?
El veredicto del jurado no pone necesariamente fin al procedimiento.
El juez Francis Mathew deberá determinar las sanciones correspondientes.
Posteriormente pueden producirse nuevas resoluciones y recursos.
Por ello, cualquier cifra económica debe considerarse provisional hasta que exista una decisión judicial concreta sobre las sanciones.
Victifin actualizará esta información si se produce una resolución que establezca definitivamente la cantidad que deberá pagar Meta.
Victifin: información y prevención frente al fraude digital
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Los grandes fraudes actuales no comienzan necesariamente con una llamada desde un lugar desconocido.
Muchas veces empiezan con algo mucho más cotidiano:
un anuncio.
Una noticia aparentemente legítima.
Una inversión presentada como segura.
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Un grupo de WhatsApp.
Y detrás puede existir una infraestructura criminal perfectamente organizada.
Por eso es fundamental detenerse antes de entregar dinero o documentación personal.
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